Eran las 5:20 cuando me desperté. No había estado durmiendo mucho tiempo, pero, para su sorpresa, el sol había salido, y el día nublado que había hecho todo el día desapareció. ____ seguía con el jersey que se había puesto esa misma mañana.
Narra ___:
Comencé a andar rumbo a mi habitación, abandonando así el jardín en el que había estado los últimos minutos. No había nadie en casa, pero aún así cerré la puerta, pasando le el pestillo. Corrí la cortina, y me quité el jersey. Abrí el armario. La ropa estaba completamente desordenada.
-Las prisas de la mañana...-me dije a mí misma.
Opté por ponerme una camiseta que me había regalado mi padre,un pantalón corto, y unas bailarinas:
Me miré en un gran espejo que permitía verme de cuerpo entero. Cogí unos pendientes largos, me los puse. Mire mi camiseta, pase mis manos por ella. Recuerdos. Muchos recuerdos de mi padre. Sentí nostalgia, le necesito aquí, pero sé que eso no es posible. Una lágrima acarició mi mejilla.Otra, otra y otra más. Me froté los ojos, no quiero que mi padre me vea llorar. Sí, mi padre. Porque aun que no esté, siento que siempre me mira, desde donde él está. Una última lágrima recorrió mi cara, me sequé el rostro con las manos. Encendí la luz del baño, para luego entrar dentro. Me eché agua por la cara, la tenía un poco roja. Me sequé. Luego, cogí un neceser rosa que estaba dentro de un cajón. Lo abrí, y empecé a maquillarme. Cogí un lápiz de ojos de color negro,y me hice la raya. Luego, me eché un poco de sombra gris, que casi no se notaba, tan solo daba un poco de brillo. Me eché rimmel hasta alcanzar un tamaño perfecto para mis pestañas. Guardé el neceser y salí del baño. No me apetecía llevar bolso, así que cogí mi móvil y las llaves y los metí en los bolsillos de mi pantalón. Era temprano para ir al parque, donde había quedado con Diana, pero decidí ir a un cercano paseo, a orillas de una pequeña laguna. Cogí mi moto, para llegar antes. Me puse mi casco rojo, y arranqué. En escasos cinco minutos ya me encontraba caminando lentamente por aquel agradable y solitario paseo. Nunca había visto nadie allí, aunque cierto era que desde que murió papá no he vuelto. Siempre veníamos juntos, él me enseñó este lugar. Mis ojos se volvieron a nublar. Una lágrima amenazaba con salir de mis ojos, conseguí pararla a tiempo, y no llegó a destrozar el maquillaje. Me senté en un pequeño banco. Lo que daría por tener aquí mi ipad. Vino a mi mente la canción de Camila "De que me sirve la vida". Esa canción es preciosa, me siento muy identificada con ella.
-Por más que supliqué no me abandones, dijiste no soy yo, es el destino.Entonces entendí que aunque te amara,tenía que elegir otro camino...-dije en un susurro, poco menos que inaudible.
Sin explicación alguna, vino a mi mente el banco. Sí, el banco en el que estaba sentada. Me levanté. Lo examiné de arriba abajo, no podía ser. Estaba casi segura de que era allí. Eché a andar, lentamente, como se suele decir "sin pausa, pero sin prisa". Miré a cinco metros de distancia, otro banco. Me giré y miré el banco en el que había estado sentada antes, volví a mirar el otro banco y eché a correr hacia el. Rápido pude ver que el banco en uno de sus bordes estaba escrito. Me agaché ante el, sin tocar el suelo.
-Papá-dije-Papá...-dije con un hilo de voz.
Me senté en el banco, recordé el día del accidente. Yo estaba aquí y escribí esto. Mis padres iban a una comida de la agencia en la que trabaja mi madre. Mi padre no quería ir, estaban discutiendo por eso. Mi madre le gritó, y él no pudo soportar eso y gritó también. Lo que no sabían era que un coche irrumpiría en su carril, provocando así la muerte de mi padre.Al pensar esto, un escalofrío recorrió todo mi cuerpo, haciendo que se me pusieran los pelos de punta. Empecé a llorar, no lo pude evitar. Me puse el casco, así. Tenía la vista nublosa, conducir la moto así podría ser peligroso. Pero como dice la canción, de que me sirve la vida. Me subí a la moto, y arranqué a gran velocidad. Las lágrimas no cesaron, si no todo lo contrario. Poco a poco se me iba nublando más la vista, lo notaba, pero en ningún momento disminuí la velocidad.
Narra Diana:
Ya son las 6:10. ____ llega tarde, una vez más. Podría ser por una vez en su vida un poco más puntual, solo un poco. Creo que no es pedir mucho.
Narra ____:
Paré la moto. Me bajé de ella y me senté en el suelo, ya no lloraba. No iba a parar. No. No lo iba a hacer. Pensé en acelerar todavía más, pero justo en ese momento pude escuchar la voz de mi padre. Sí, la voz de mi padre. Puede parecer extraño, pero la he oído. No han sido imaginaciones mías, no, no lo han sido. Me dijo que parase, por eso estoy aquí, sentada en el suelo. Cuando estuve más calmada, miré mi reloj. Las 6:15. Mierda, ya llegaba tarde. Cogí mi móvil, y le mandé un mensaje a Diana. Lo siento, un percance. Ya voy ahora.
Volví a montarme en la moto, y arranqué. Fui a una velocidad normal. Me bajé de nuevo. Le puse el candado. Miré a Diana a lo lejos, anduve rápidamente hacia ella.
-Busquets!¿Qué te ha pasado?-dijo con cierto tono de preocupación.
-
~~
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